26 de Junio de 2026
Destacado de la semana / 25-06-2026

"Nunca en mi vida había visto algo así": vecinos de Caracas comparten sus historias de terror por los terremotos





Venezuela creía haberlo visto todo. El 3 de enero, la operación militar estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro había sacudido al país hasta los cimientos. El 24 de junio, la tierra lo hizo literalmente. Los mensajes en los grupos de WhatsApp y las redes sociales pintaron en tiempo real el horror de una ciudad que no estaba preparada para este tipo de catástrofe.

"Hermano, yo sentí que mi casa se derrumbaba. En un momento dije: Hasta aquí llegamos, confiesa un habitante de Caricuao, en el oeste de Caracas. Yo me he quedado atrapada en casa. La reja se descuadró. Ha temblado tres veces acá en Los Ilustres, narra otra señora que al final pudo salir gracias a que sus vecinos buscaron un gato hidráulico para socorrerla". Los gritos de auxilio y los mensajes desesperados coparon los grupos de WhatsApp desde el primer segundo.

"Mi madre de 93 años vive en un edificio que sufrió daños estructurales. Si alguien sabe de refugios de emergencia por favor comparta la información, clama un venezolano desde Miami. En mi apartamento todo se vino al suelo. Se rompió el tanque de agua del edificio y corren ríos de agua por los pasillos, describe una vecina de Los Palos Grandes, una de las zonas más golpeadas por el temblor". Los testimonios llegaban desde todos los puntos de la ciudad y desde la diáspora venezolana dispersa por el mundo, que no dormía siguiendo la tragedia a través de las pantallas.

"Yo era un niño de 5 años cuando el de 1967. Me acuerdo clarito. Este me pareció más fuerte y mucho más largo, comenta un profesor haciendo referencia a aquel mítico evento que hasta este 24 de junio había quedado en la memoria colectiva como el gran terremoto de Caracas". El sismo de 1967, de magnitud 6,5, mató a 236 personas y destruyó varios edificios en Caracas. El doble sismo de 2026, con magnitudes de 7,2 y 7,5, lo superó ampliamente en intensidad y alcance.

"Aquí en El Marqués fue muy fuerte. De decirte que lo que pude fue rezar a San Miguel y hasta se me salieron las lágrimas, admite una publicista. Yo me estoy tomando unos güisquis con unos amigos. El edificio caído al lado de mi casa me desarticuló el alma. Tanta gente conocida ahí. Un edificio de 12 pisos que quedó de la altura de tres, escribe una artista del municipio Chacao". El barrio Chacao, uno de los más acomodados de la capital, no fue la excepción: la catástrofe no distinguió entre sectores ricos y pobres.

"Necesito una persona que esta misma noche o mañana temprano vaya al Colegio Madre Emilia en Maiquetía, estado La Guaira, para que me dé estatus del paradero de mi prima, quien tiene 70 años y movilidad reducida, implora una mujer preocupada por el destino de su pariente". La incomunicación entre Caracas y La Guaira, declarada zona de desastre, convirtió a las redes sociales en el único canal de información para miles de familias que no sabían nada de sus seres queridos.

"Mi familia está bien, pero tenemos el apartamento parcialmente destruido, relata un residente del centro de Caracas, mientras otro vecino agrega desde las afueras de la ciudad: Nunca en mi vida había visto algo así". En medio de tanto dolor, una madre de 99 años le puso la última nota a la noche con humor negro: lo que les faltaba era que llegaran los marcianos. Venezuela, que creía haberlo visto todo, descubrió el miércoles que la tierra también tiene algo por decir.

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