24 de Septiembre de 2026
Internacionales / 24-09-2026

El Niño amenaza con una nueva crisis alimentaria global: “Ocurre en un mundo más caliente y magnificará algunos de los impactos”





La última vez que El Niño llegó con esta intensidad dejó 61 millones de personas necesitando asistencia y redujo las cosechas de cereales en Marruecos un 43%. Ahora regresa más fuerte y la FAO advierte que el mundo tiene meses para actuar antes de que la historia se repita.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) emitió un severo alerta internacional ante la inminente intensificación del fenómeno de El Niño a escala planetaria. El subdirector general del organismo, Kaveh Zahedi, advirtió que esta nueva irrupción del evento climático no ocurre de forma aislada, sino sobre una línea de base térmica global significativamente más elevada debido al cambio climático, lo que amplificará de manera directa sus secuelas devastadoras sobre los sistemas productivos y la seguridad alimentaria.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) anticipó que este episodio alcanzará la categoría de "muy fuerte", la escala más severa dentro de sus parámetros de medición. Aunque la fase de mayor intensidad está proyectada para finales de este año, los especialistas de la ONU remarcaron que el pico pronosticado no representa el fin del problema, ya que las alteraciones estructurales en los regímenes de lluvias, la sequía y las olas de calor extremo continuarán castigando a los suelos agrícolas de manera prolongada.   

Los antecedentes inmediatos de eventos similares exponen la magnitud del riesgo que enfrenta la población vulnerable. Durante la última gran manifestación del fenómeno, la sequía histórica en África austral dejó a 61 millones de personas con necesidad urgente de asistencia humanitaria, al tiempo que en el norte de África, países como Marruecos registraron un desplome del 43% en sus rendimientos de cereales producto del estrés hídrico acumulado.   

El impacto previsto para América Latina y otras regiones en desarrollo amenaza con desatar pérdidas masivas en cultivos de subsistencia e industriales. Mientras áreas del Corredor Seco centroamericano y del norte de Sudamérica ya experimentan un severo déficit de precipitaciones que vacía reservas de agua y afecta a pequeños productores, otras zonas costeras enfrentan el riesgo de lluvias torrenciales e inundaciones que comprometen la infraestructura vial y la continuidad de las faenas pesqueras.   

Frente a la inminencia del colapso productivo, la FAO enfatizó que la comunidad internacional cuenta con una ventana acotada de pocos meses para desplegar acciones preventivas y de respuesta anticipada. A través de la combinación de modelos climáticos de alta resolución que monitorean áreas expuestas a nivel de kilómetro cuadrado, el organismo promueve la transferencia de recursos, la distribución de semillas resistentes a la sequía y la implementación de sistemas de riego eficientes para mitigar las pérdidas previas al inicio de las cosechas.   

Desde las agencias multilaterales insistieron en que la preparación preventiva resulta sustancialmente más económica y efectiva que la asistencia humanitaria de emergencia. La adopción de modelos sostenibles de agroforestería, ganadería adaptada y la restauración acelerada de tierras degradadas se perfilan como los únicos escudos posibles para evitar que el regreso de este fenómeno derivé en una hambruna generalizada en los países de menor desarrollo.

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