Marcos Paz tiene una identidad construida durante décadas. Una ciudad que creció, que se desarrolló, que ganó su lugar. La llaman la ciudad del árbol. Hoy esa identidad está en riesgo.
Sin ninguna explicación del gobierno municipal, ni tampoco ninguna medición del impacto social, urbanístico ni económico. Sin debate, sin participación ciudadana. Marcos Paz se está transformando en una ciudad carcelaria.
Villa Devoto no es una cárcel cualquiera. La gente de CABA nunca quiso tenerla en su barrio, justamente por todo lo que conlleva, por eso la mudanza. Y el destino elegido fue Marcos Paz. Ya hay una cárcel federal funcionando en el distrito. Y en el mismo predio se instala otra, sin planificación y sin contrapartidas reales para los vecinos.
La gente ya lo siente. Un dicho popular que existió toda la vida, “la Gloria o Devoto”, hoy se está transformando en “la Gloria o Marcos Paz”. Lo que era una expresión porteña ahora nos nombra a nosotros.
Durante décadas hubo avance en Marcos Paz, se desarrolló el distrito. Desde la construcción de la cárcel federal en la década de1990, el distrito pasó de ese estado de crecimiento y progreso a este estado actual, con futuro de estado carcelario. Y todo en silencio. Sin que nadie en el municipio haya tenido el coraje de pararse frente a los vecinos y explicar qué significa lo que está pasando.
En Marcos Paz está representado el peronismo en el gobierno, el Frente Grande en el gobierno, el Frente Renovador en el gobierno, el vecinalismo del Partido Vecinal Concertación. No han dicho absolutamente nada.
En la teórica oposición, La Libertad Avanza y sus socios locales tampoco han dicho nada. Y el PRO de Mauricio Macri, que a través de Jorge Macri nos envió desde CABA nada más y nada menos que Villa Devoto, a nivel local ya sabemos cuál es el impacto que se está visualizando.
Sin embargo, ni el oficialismo ni la oposición han dicho absolutamente nada concreto. Nosotros desde Transformemos Marcos Paz lo venimos diciendo hace rato. La única transformación que existe es la del cambio, porque es lo único permanente. Pero con desarrollo, progreso, planificación y consulta popular. De frente a la gente, cerca de la gente. El resto son palabras. Palabras de políticos, falta de gestión, falta de experiencia y, sobre todas las cosas, desconocimiento de las leyes.
Gracias al oficialismo, gracias a la oposición y gracias al PRO de Macri.