El precio de la carne vacuna registró en noviembre un incremento promedio del 8,2%, duplicando la inflación general del mes y consolidándose como el rubro de mayor peso en la canasta alimentaria. Según el último informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), la suba responde a una combinación de factores estructurales que afectan la oferta y que podrían sostener la tendencia alcista en el corto plazo.
Entre las principales causas se destacan la escasez de hacienda disponible, el encarecimiento del ternero y la retención de animales por parte de los productores, favorecida por mejores condiciones climáticas. Estos elementos reducen la oferta en los mercados de consumo y presionan al alza los precios en mostradores y carnicerías.
De acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el aumento no responde a un pico de demanda interna, sino a un problema de oferta. El precio del novillito liviano, por ejemplo, pasó de $4.000 a $4.400 en pocas semanas, marcando una tendencia que impacta directamente en los cortes más consumidos.
El Indec informó que la inflación minorista de noviembre se ubicó en 2,5%, el nivel más alto de los últimos seis meses. Dentro de ese índice, el rubro alimentos fue el que más traccionó la suba, impulsado principalmente por el encarecimiento de la carne, cuyos cortes en algunos casos multiplicaron por cuatro el promedio general.
Los analistas advierten que, si no se corrigen los desequilibrios en la oferta ganadera, la carne podría seguir aumentando en los próximos meses. La situación plantea un desafío para el proceso de desinflación y para el bolsillo de los consumidores, ya que la carne sigue siendo uno de los productos más sensibles de la mesa argentina.