Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado difundido por el Banco Central de la República Argentina, las consultoras prevén una inflación de 2,3% para mayo y de 2,1% para junio. El informe, realizado entre el 27 y el 29 de mayo con la participación de 46 especialistas entre consultoras, centros de investigación y entidades financieras, confirma la tendencia descendente pero deja en claro que el piso del 2% todavía no se alcanzó.
A partir de junio, las proyecciones anticipan una desaceleración gradual de la inflación mensual. Para junio, la mediana de las expectativas se ubica en 2,1%, mientras que en julio baja a 2,0%. El descenso continúa en los meses siguientes, con estimaciones de 1,8% para agosto y octubre, valor que se eleva levemente a 1,9% en septiembre. Si ese sendero se cumple, la inflación mensual perforaría el 2% desde agosto, el umbral que el propio Gobierno se trazó como meta para la segunda mitad del año.
Además, estimaron que la dinámica anual se ubicará en 30,5% y que el dólar cerrará 2026 en $1.658. La mediana de las proyecciones de tipo de cambio nominal se ubicó en $1.422 por dólar para el promedio de junio, 15 pesos menos que en el relevamiento anterior. Para el Top 10 de analistas más precisos en sus proyecciones, el tipo de cambio promedio esperado para diciembre sería algo más bajo: $1.596. Ambas estimaciones implican una variación del dólar alineada con la dinámica inflacionaria prevista, sin saltos cambiarios bruscos en el horizonte.
En cuanto al nivel de actividad, el mercado estima que el PIB desestacionalizado se habría expandido 0,3% en el primer trimestre de 2026, con una aceleración prevista para el segundo trimestre de 1,2% y cierta moderación en el tercero de 0,9%. Para el año completo, la proyección de crecimiento promedio anual se ubica en 2,9%, una décima por encima del relevamiento anterior. Los ajustes al alza en las previsiones de actividad reflejan que el mercado empieza a internalizar la recuperación del consumo y la obra pública que el equipo económico viene anticipando para el segundo semestre.
Respecto al empleo, la tasa de desocupación abierta para el primer trimestre de 2026 fue estimada en 7,7% de la Población Económicamente Activa, y se espera que descienda al 7,4% para el último trimestre del año. Una mejora gradual que, sin embargo, convive con el dato preocupante de la morosidad en créditos al consumo, que alcanzó el 12% en abril y muestra que la recuperación del mercado laboral todavía no se traduce en mayor capacidad de pago de las familias.
Para el comercio exterior, el REM proyectó exportaciones por USD 96.056 millones e importaciones por USD 79.550 millones durante 2026, lo que arroja un superávit comercial esperado de USD 16.506 millones, unos USD 2.392 millones más que en el relevamiento anterior. El dato del superávit externo es uno de los pilares que el Gobierno usa para sostener la narrativa de estabilidad cambiaria y acumulación de reservas, en un año en que el acuerdo con el FMI exige mantener los equilibrios macroeconómicos bajo estricta supervisión.
El REM llega en un momento en que el mercado financiero viene registrando señales positivas: el riesgo país rozó mínimos históricos de la era Milei, el Merval subió y el Banco Central acumuló en mayo casi USD 2.600 millones en compras de divisas. Con ese respaldo, el equipo económico enfrenta el segundo semestre con más confianza que en el arranque del año, aunque la prueba de fuego sigue siendo la misma: sostener la desinflación sin sacrificar la actividad ni generar tensiones cambiarias que pongan en jaque un proceso que, según el REM, va por buen camino pero todavía no llegó a destino.