El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó que las ventas en supermercados se desplomaron en noviembre de 2025, en otro síntoma del freno del consumo masivo. Según el informe oficial, las compras ajustadas por inflación cayeron 2,8% en comparación con el mismo mes del año anterior y 3,8% frente a octubre, lo que marca la mayor baja mensual desde diciembre de 2023.
El retroceso se da en un contexto de fuerte deterioro de los ingresos y pérdida de poder adquisitivo. A pesar de que la facturación nominal de los supermercados alcanzó los $2,21 billones, impulsada por la inflación, el volumen real de ventas se redujo, mostrando que las familias compran menos productos aunque gastan más.
El informe también reveló que los autoservicios mayoristas sufrieron una caída aún más pronunciada: 8,3% interanual, mientras que en los centros de compras (shoppings) la baja fue del 2,3%. Estos datos confirman que la contracción del consumo se extiende a todos los canales de venta, afectando tanto a grandes cadenas como a comercios minoristas.
Los especialistas señalan que la caída responde a la combinación de inflación persistente, salarios rezagados y recesión económica. En muchos hogares, el financiamiento con tarjetas de crédito se volvió indispensable para adquirir alimentos básicos, lo que refleja la creciente fragilidad del consumo interno.
El único dato positivo para el gobierno es que el acumulado enero-noviembre de 2025 todavía muestra un crecimiento de 2,2% respecto al mismo período de 2024, aunque la tendencia mensual es claramente negativa: de las últimas ocho mediciones, solo octubre había registrado una variación positiva.
La caída del consumo masivo se suma a otros indicadores preocupantes, como el retroceso del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica), y refuerza la percepción de que la economía argentina atraviesa una fase de contracción que impacta directamente en el bolsillo de los ciudadanos.