La industria metalúrgica argentina arrancó 2026 con un fuerte retroceso. Según el último informe de ADIMRA, la actividad cayó 6,2% interanual en enero, mientras que la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 40,6%, cuatro puntos menos que en diciembre y el nivel más bajo desde 2020.
El deterioro refleja un escenario complejo: la demanda interna sigue deprimida, las importaciones presionan sobre la producción local y las empresas enfrentan crecientes dificultades para sostener el empleo. De hecho, el sector registró una caída del 2,7% en el empleo interanual, lo que agrava la situación social.
Aunque se observó un leve repunte técnico de 0,8% respecto de diciembre, el rebote no alcanza para compensar la tendencia negativa. La actividad se encuentra todavía un 17,9% por debajo de sus máximos recientes, en niveles comparables a los peores momentos de la pandemia.
Los industriales advierten que 7 de cada 10 empresas no esperan mejoras en los próximos tres meses, lo que anticipa un panorama de estancamiento. La presión de los costos, la competencia de productos importados y la caída del consumo interno configuran un escenario de difícil recuperación.
La crisis golpea especialmente a rubros vinculados a la construcción, maquinaria agrícola y autopartes, que muestran caídas más pronunciadas. En provincias como Santa Fe y Córdoba, donde la metalurgia tiene fuerte peso, el impacto se siente en el entramado fabril y en el empleo regional.
El informe de ADIMRA concluye que la industria metalúrgica atraviesa su tercer mes consecutivo de deterioro y que, sin medidas de estímulo, el sector podría profundizar su retroceso. La comparación con los niveles de la pandemia refleja la magnitud de la crisis y la urgencia de políticas que permitan recuperar la producción.