En apenas un año, el litro de nafta súper de YPF pasó de costar 1.173 pesos en marzo de 2025 a 1.920 pesos en marzo de 2026. Este salto del 63,6% supera ampliamente el avance del Índice de Precios al Consumidor, que se ubicó en torno al 33% en el mismo período.
Los especialistas señalan que la escalada en los surtidores comenzó mucho antes del conflicto bélico en Medio Oriente, aunque desde su inicio los combustibles se encarecieron un 15% adicional. La volatilidad del mercado internacional se sumó a factores internos, como la actualización de impuestos y la política de precios de las petroleras.
El aumento de la nafta tiene un efecto directo en la economía diaria: impacta en el transporte, la logística y la producción, generando un efecto dominó sobre los precios de bienes y servicios. Por eso, el encarecimiento de los combustibles es considerado uno de los motores de la inflación en Argentina.
En comparación con otros combustibles, la nafta premium registró un incremento menor, aunque también por encima de la inflación. El gasoil, por su parte, acompañó la tendencia alcista, afectando especialmente al transporte de cargas y al sector agropecuario.
El panorama plantea un desafío para los próximos meses: mientras la inflación muestra señales de desaceleración, los combustibles continúan como un factor de presión. Los analistas advierten que, de mantenerse la volatilidad internacional y las políticas de ajuste interno, los precios en los surtidores podrían seguir subiendo y profundizar el impacto en el costo de vida.