El informe difundido por la CIAI reveló que el sector de la indumentaria enfrenta una caída de ventas que se profundiza mes a mes. En el último bimestre, la retracción alcanzó el 8,4%, lo que refleja un deterioro del consumo en un contexto de inflación persistente y pérdida del poder adquisitivo.
La situación golpea especialmente a las pequeñas y medianas empresas, que concentran gran parte de la producción nacional. Según el relevamiento, 8 de cada 10 firmas tienen dificultades para sostener sus pagos corrientes, lo que incluye salarios, proveedores y servicios básicos.
El aumento de inventarios es otro de los síntomas de la crisis. Con ventas en baja y precios en alza, las prendas se acumulan en depósitos y locales, generando un costo financiero adicional que agrava la situación de las compañías.
Los empresarios advierten que la presión sobre la estructura financiera es cada vez mayor. La combinación de caída de ingresos, aumento de costos y dificultades para acceder al crédito deja a muchas firmas al borde de la inviabilidad. “El sector está en emergencia”, señalaron desde la cámara.
La CIAI reclamó medidas urgentes para sostener la actividad, entre ellas la reducción de cargas impositivas y programas de financiamiento específicos para la industria textil. También pidieron políticas de estímulo al consumo que permitan reactivar las ventas en el mercado interno.
La crisis de la indumentaria se suma a la recesión que atraviesan otros rubros vinculados al consumo masivo. Para los analistas, el panorama es complejo: sin un cambio en las condiciones macroeconómicas, la caída de ventas y los problemas financieros podrían derivar en cierres de empresas y pérdida de puestos de trabajo en los próximos meses.