En la política, como en la vida, hay cosas que no resisten el más mínimo análisis de sentido común. Lo que estamos viendo estos días con el decreto de "Prioridad Porteña", firmado por Jorge Macri, es el colmo de la hipocresía política. Es la última carta de una hipocresía que se olvida de que al lado hay una provincia que, literal y metafóricamente, le limpia el desastre.
El gobierno de CABA sale a sacar chapa de "eficiencia" y "prioridad" para sus residentes. Queda lindo en los titulares, pero rasquemos un poquito la pintura y veamos qué hay atrás. Nos dicen que CABA tiene "prioridad" en salud, en seguridad. Y yo pregunto: ¿A costa de quién?
Sin ir muy lejos en estas hipocresías del jefe de gobierno porteño, la pregunta que me surge es cómo se atendería Jorge Macri en un hospital con esta prioridad porteña, ya que, al parecer, se le escapa el ínfimo detalle de que hace muy poco era el intendente de Vicente López, y fue importado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Es muy fácil dar prioridad cuando el problema se lo tirás al vecino.
Hablemos claro, de frente, como nos gusta hablar a los bonaerenses. Vos te sacás la basura de CABA, muy limpio todo, pero el pasivo ambiental lo recibimos, acá en la Provincia de Buenos Aires. Ese basural gigante que ven en las fotos de los diarios no es magia; es la basura de la gran capital que se deposita en nuestro suelo. Eso, señores, no tiene precio. Es un costo ambiental, social y económico que la provincia carga en sus espaldas en silencio. Pero no se quedan ahí. Esta lógica del "patio trasero" se aplica a todo. Es una falta de respeto sistémica.
El problema de la seguridad y el trato al conurbano
CABA dice que la seguridad es su prioridad. ¿Cómo la logran? Sacándose la cárcel de Villa Devoto de encima. Una cárcel que, con todos sus problemas, por lo menos contenía el delito en su propia jurisdicción. ¿Y adivinen a dónde viene a parar esa cárcel y ese pasivo? Exacto: nos tiran la cárcel acá, en la provincia, en este caso en Marcos Paz. Y yo, Aníbal Pazos, lo que me pregunto es: ¿Y nosotros, los habitantes de Marcos Paz, que recibimos a cambio de cargar con ese impacto en Marcos Paz? ¿Recibo más seguridad? No. ¿Recibo más presupuesto? No. ¿Recibo algo? Nada.
Somos el patio trasero. No solamente Marcos Paz; todo el conurbano se ha convertido en el patio trasero de CABA. Todo lo que tienen para tirar, lo que les molesta, lo que no les conviene mostrar, viene a parar al conurbano.
Hacia un federalismo de verdad, no de consignas
No es cualquier cosa una cárcel. Requiere tratamiento distinto, recursos distintos. No podés simplemente trasladar el problema y lavarte las manos. Eso no es federalismo.
Es hora de cambiar el eje. Es hora de que CABA entienda que su supuesta eficiencia es parasitaria de la paciencia y los recursos de la Provincia de Buenos Aires. Yo quiero federalizar la seguridad de verdad, no trasladar cárceles de un lado a otro. Quiero que los recursos se discutan en la mesa, no que se impongan por decreto.
Basta de ver el conurbano como un vertedero. Somos el motor productivo del país, la casa de millones de trabajadores y comerciantes. Desde Transformemos Buenos Aires, no nos van a encontrar en silencio mientras nos siguen usando de patio trasero. Esta deuda se va a cobrar. Con dignidad y con la verdad arriba de la mesa.