La decisión de no seguir fabricando autos de la marca Citroën en Argentina es parte de un proceso de reconversión de los planes industriales de Stellantis a nivel mundial. El viernes pasado se fabricó la última unidad del utilitario Berlingo en la planta bonaerense de Palomar, poniendo fin a décadas de producción local de una de las marcas más reconocidas del mercado argentino, según informó Infobae. El cierre no es un accidente sino una consecuencia directa del nuevo mapa estratégico del grupo.
El plan se llama FaSTLAne 2030 y fue presentado el 21 de mayo en el Investor Day de la compañía en Auburn Hills, Michigan. Su columna vertebral es una inversión de 60.000 millones de euros en cinco años distribuida en seis pilares estratégicos: gestión más afinada del portfolio de marcas, inversión en plataformas globales, optimización de la huella industrial, alianzas estratégicas, excelencia en ejecución y empoderamiento de los equipos regionales. El CEO Antonio Filosa sintetizó la lógica del plan: "Tenemos grandes personas, la musculatura de la escala global, marcas inigualables y raíces locales profundas."
El núcleo financiero del plan es claro: el 70% de las inversiones en marcas y productos se concentrará en cuatro marcas globales con mayor escala y potencial de rentabilidad: Jeep, Ram, Peugeot y Fiat. Las cinco marcas regionales del grupo, entre las que se incluye Citroën junto a Chrysler, Dodge, Opel y Alfa Romeo, seguirán existiendo pero en un rol secundario, beneficiándose de los activos globales sin recibir inversiones de primer nivel. DS y Lancia, en tanto, pasarán a ser gestionadas como marcas de especialidad bajo el paraguas de Citroën y Fiat respectivamente.
Para América del Sur, el plan traza un objetivo concreto: crecer un 10% en ingresos y alcanzar un margen operativo de entre 8 y 10%, apoyándose en el liderazgo que el grupo ya tiene en Brasil y Argentina, donde posee una participación de mercado del 28,9% en ambos países. La estrategia regional tiene un nombre preciso: "ofensiva de pickups". La Ram Dakota y la Fiat Titano serán los modelos centrales de ese impulso, con Argentina y Brasil como motores del segmento en toda la región.
En materia de tecnología, Stellantis abandona la apuesta exclusiva por los eléctricos puros que dominó la agenda de la industria en los últimos años. El nuevo plan coloca a los híbridos en el centro de la estrategia de transición energética, reconociendo que la demanda real de los consumidores no acompañó el ritmo que la industria había proyectado. "La libertad de elección, incluyendo a aquellos clientes cuyo estilo de vida hace que los híbridos y los motores de combustión avanzados sean la solución correcta para ellos", fue la definición que la compañía usó para describir el giro.
El plan también contempla la reducción del portfolio de modelos a nivel global, concentrando el desarrollo en las plataformas que ofrezcan mayor eficiencia y competitividad. Por 2030, el 50% del volumen anual global se producirá en tres plataformas globales, incluyendo la nueva arquitectura STLA One, diseñada para maximizar la modularidad y reducir costos. La consolidación de plataformas es uno de los mecanismos centrales con los que el grupo busca recuperar los márgenes que perdió durante los años de sobreinversión en eléctricos.
Para Argentina, el nuevo escenario implica un cambio profundo en el mix productivo. La planta de Palomar, que fabricó el último Berlingo, deberá reconvertirse hacia los modelos que el grupo priorice dentro del nuevo esquema. La apuesta regional pasa por las pickups y los híbridos, y ese será el territorio donde Stellantis buscará consolidar su liderazgo en un mercado que, en el primer trimestre de 2026, le dio señales mixtas: crecimiento en Brasil pero caída del 19% en los envíos a Argentina por la presión de los nuevos competidores chinos.