La crisis industrial sigue profundizándose en 2026: el 38% de las empresas industriales registraron caídas en producción, el 45,5% en ventas internas, el 30,4% en exportaciones y el 22,4% en empleo durante abril. Estos datos, que reflejan un deterioro abarcativo del sector en la primera parte del año, se desprenden de la última encuesta elaborada por la Unión Industrial Argentina. El informe cayó en un momento delicado para el Gobierno, que viene sosteniendo que la economía ya exhibe señales claras de recuperación.
El Monitor de Desempeño Industrial, que se utiliza como un indicador que anticipa la evolución de la actividad sectorial, se ubicó en 43,5 puntos en abril de 2026, un valor que permanece por debajo del umbral de expansión. Aunque se observó una mejora técnica respecto al primer trimestre por un efecto estacional, el contexto sigue siendo negativo si se compara frente al año anterior, con predominio de resultados adversos en la mayoría de las variables consultadas. En otras palabras: el termómetro del sector mejoró levemente respecto al invierno, pero sigue marcando fiebre.
"Al analizar las principales variables, predominaron los resultados negativos. El 38% de las empresas relevadas indicó que su nivel de producción cayó en abril en comparación al promedio del primer trimestre del año". El dato de ventas internas fue el más preocupante del informe: casi la mitad de las fábricas encuestadas reportaron una contracción en sus despachos al mercado local, lo que sugiere que la recuperación del consumo que el equipo económico proyecta para el segundo semestre todavía no llegó a los talleres y plantas del interior del país.
Las microempresas y pequeñas empresas fueron las más afectadas en producción, con un 43,9% que declaró caídas, y el 52,8% con retrocesos en ventas internas. El dato es estructuralmente preocupante porque las pymes son la columna vertebral del empleo industrial argentino: concentran la mayor parte de los puestos de trabajo del sector y tienen mucho menos margen de maniobra que las grandes empresas para absorber una caída sostenida de la demanda.
De acuerdo con el relevamiento, la complejidad de la coyuntura se expresa en la persistente caída de los principales indicadores: actividad, ventas y exportaciones, junto al recorte de puestos de trabajo y al aumento de atrasos en pagos a empleados, proveedores e impuestos. Según el informe, esta situación afecta más a micro y pequeñas empresas y limita las expectativas de recuperación en todo el país. La mención a los atrasos en pagos es especialmente sensible: cuando una empresa deja de pagar en término a sus proveedores o empleados, el efecto en cadena se propaga a otros eslabones de la economía real.
La encuesta de la UIA también refleja un cambio en el ranking de preocupaciones del sector. Mientras que en 2025 los costos encabezaban la lista de problemas, en el relevamiento de 2026 ese lugar lo ocupa la caída de la demanda interna, seguida de cerca por la presión de las importaciones. El ingreso de productos extranjeros a precios más competitivos, facilitado por la apertura comercial y el tipo de cambio, es el nuevo dolor de cabeza de los industriales, que sienten que compiten en condiciones asimétricas contra proveedores de países con estructuras de costos muy diferentes a la argentina.