La Argentina entró en el grupo que paga el arancel mínimo del 10% gracias al tratado recíproco de comercio e inversión que rubricó con Estados Unidos en febrero pasado. Ese acuerdo había quedado afectado por un fallo de la Corte Suprema que anuló la mayoría de los aranceles globales de Trump. Ahora, con este nuevo paquete, recupera vigencia bajo otra figura legal.
El arancel del 10% afectará a aquellos países que imponen una prohibición de importación de trabajo forzoso, se han comprometido a imponer y hacer cumplir dicha prohibición a través de un Acuerdo sobre Comercio Recíproco o han impuesto un régimen parcial con el efecto de impedir la importación de ciertos bienes de trabajo forzoso. La Argentina entró en ese grupo junto con Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y el Reino Unido.
El documento de la USTR también establece una amplia serie de exclusiones. Quedan fuera del recargo los alimentos, los productos energéticos y los artículos sujetos a los aranceles de la Sección 232, entre ellos acero, aluminio, automóviles y autopartes. La exclusión del acero y el aluminio es relevante para Argentina, cuyos principales rubros de exportación a Estados Unidos son el petróleo crudo de Vaca Muerta, el oro refinado, la plata y otros minerales estratégicos.
Otro de los puntos que se mantiene vigente en la relación comercial entre ambos países es el cupo de exportación de carne bovina argentina hacia Estados Unidos. Para 2026, Argentina cuenta con una cuota de 100.000 toneladas, compuesta por las 20.000 toneladas del cupo tradicional y otras 80.000 toneladas anunciadas por Trump durante el almuerzo oficial que compartió con Milei en la Casa Blanca. Según las estimaciones citadas, esta ampliación podría generar cerca de USD 800 millones adicionales en exportaciones de carne bovina hacia el mercado estadounidense.
El representante comercial de EEUU, Jamieson Greer, fue explícito al justificar la medida: "El presidente Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales. Estados Unidos mantiene una prohibición de importación de productos elaborados con trabajo forzoso desde hace casi un siglo y la aplica rigurosamente. Ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo." La retórica sobre el trabajo forzoso es el argumento legal, pero el trasfondo es la pulseada comercial con China que Washington libra en todos los frentes simultáneamente.
Algunos productos sujetos a aranceles específicos por motivos de seguridad nacional como el acero, el aluminio, los automóviles y sus componentes no estarán afectados por los nuevos aranceles, y quedarán exentas determinadas importaciones de alimentos y productos agrícolas, fertilizantes y productos energéticos. Para la Argentina, el desafío inmediato es determinar qué porción de sus ventas actuales cae dentro del nuevo esquema y cuánto margen tiene para negociar exclusiones adicionales antes de que el nuevo arancel se consolide como permanente.