20 de Agosto de 2026
Economía / 20-08-2026

De los Patacones a los Chachos: qué son las cuasimonedas, cuál fue su rol en la crisis de 2001 y por qué volvieron en La Rioja





La provincia vuelve a recurrir a un mecanismo que ya utilizaron distintos distritos argentinos durante momentos de turbulencias financieras. Uno por uno, cuáles fueron los billetes que circularon a comienzos de los 2000.

Las cuasimonedas son bonos de cancelación de deuda u obligaciones emitidos por gobiernos provinciales que asumen funciones de dinero circulante. Si bien formalmente nacen como títulos de deuda a corto plazo para pagar salarios estatales y proveedores, en la práctica se transforman en medios de pago de curso legal de hecho dentro de un territorio determinado. Este mecanismo económico reaparece en la historia argentina como una herramienta límite frente a escenarios de severa iliquidez, restricción de transferencias discrecionales desde la Nación o caídas drásticas en la recaudación fiscal.

El antecedente más masivo y dramático de este fenómeno se vivió durante la crisis socioeconómica de 2001 y el colapso del esquema de Convertibilidad. Ante la imposibilidad de emitir moneda nacional por ley y la falta de pesos en circulación, más de la mitad de las provincias argentinas lanzaron sus propios bonos para evitar el paralizamiento de la economía local. El Gobierno nacional de aquel entonces también se sumó con la emisión de los Lecop, una cuasimoneda de alcance federal utilizada para saldar deudas coparticipables y financiar programas de asistencia social.

Durante ese período de fragmentación monetaria, el mapa de bonos provinciales incluyó al Patacón en la provincia de Buenos Aires y al LECOR en Córdoba, dos de los títulos de mayor volumen y penetración comercial. A ellos se sumaron el Federal en Entre Ríos, el Cecacor en Corrientes, el Bocade en La Rioja, el Petrobon en Chubut, el Cemi en Misiones, el Formosa (BOCANFOR) y las letras emitidas en Tucumán, Catamarca, Jujuy, Chaco y Mendoza, configurando un abanico de más de una docena de papeles paralelos que circulaban con diferentes niveles de descuento e inflación interna.

En el escenario contemporáneo, la provincia de La Rioja decidió reflotar este instrumento financiero bajo la denominación oficial de Bocade, popularmente conocidos como "Chachos". La iniciativa fue impulsada por la administración provincial como respuesta a los recortes de fondos transferidos por el Gobierno nacional y al impacto de la recesión en las arcas locales, convirtiéndose en el primer distrito en retomar la emisión de un bono de circulación masiva desde el rescate unificado de cuasimonedas concretado en 2003.

La implementación de los "Chachos" contempla su uso para el pago de un porcentaje de los salarios de los empleados públicos, así como para el abonado de impuestos provinciales y compras en comercios adheridos. Aunque el gobierno riojano defiende la medida como un paliativo para volcar liquidez al comercio de cercanía y sostener el poder de compra de las familias, analistas económicos advierten sobre los riesgos asociados, principalmente la pérdida de valor par frente al peso en el mercado informal y la presión inflacionaria local.

El retorno de las cuasimonedas reabre el debate sobre el federalismo fiscal, la sustentabilidad de las finanzas subnacionales y los límites de la política monetaria en la Argentina. Mientras que para las gestiones provinciales representan una válvula de escape de emergencia ante la asfixia de recursos, para el sistema económico general constituyen un síntoma de distorsión financiera que refleja la dificultad histórica de equilibrar las cuentas públicas sin recurrir a mecanismos extraordinarios de emisión.

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