El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dio a conocer los datos del Mercado de Trabajo correspondientes al segundo trimestre del año, confirmando un deterioro en los indicadores de empleo a nivel nacional. La tasa de desocupación se ubicó en el 7,9%, lo que representa un incremento de 0,3 puntos porcentuales frente a la medición registrada en el mismo período de 2025. Con este avance, la cantidad de personas sin empleo pero que buscan activamente una ocupación superó la barrera de los 1,7 millones en los principales aglomerados urbanos del país.
El reporte oficial reflejó que el aumento del desempleo estuvo acompañado por una marcada suba en los niveles de informalidad laboral dentro de la población ocupada. La falta de creación de puestos de trabajo registrados en el sector privado volcó a una masa creciente de trabajadores hacia cuentapropismos no consolidados, changas y empleos no declarados que carecen de cobertura de seguridad social y aportes jubilatorios.
En el desglose geográfico y demográfico, el organismo estatal detectó que la problemática golpea de manera más pronunciada al Área Metropolitana de Buenos Aires y a los grandes centros urbanos del interior, como el Gran Córdoba y el Gran Rosario. Asimismo, los segmentos de mujeres jóvenes y trabajadores de baja calificación técnica continuaron encabezando las estadísticas de subocupación demandante e inactividad forzada.
Analistas económicos atribuyen este comportamiento del mercado laboral a la desaceleración puntual en la actividad de sectores clave intensivos en mano de obra, como la construcción, la industria manufacturera y el comercio minorista. La contracción del consumo interno y la reestructuración de costos en medianas y pequeñas empresas redujeron la demanda neta de nuevos empleados durante el ciclo analizado.
Paralelamente, la tasa de presión sobre el mercado de trabajo —que suma a los desempleados con aquellos ocupados que buscan activamente cambiar o sumar un segundo empleo— mostró un salto que evidencia la insuficiencia de los ingresos familiares frente al costo de vida. Esta dinámica presiona de manera permanente sobre la oferta laboral, empujando a más integrantes del hogar a volcarse a la búsqueda de ingresos.
Los datos publicados por el Indec abren un complejo escenario de discusión para las cámaras empresariales, las centrales sindicales y el Gobierno nacional. En los próximos meses, la evolución del empleo y la calidad del trabajo formal serán variables determinantes para evaluar la sostenibilidad de la recuperación económica global y las políticas de contención social de la administración central.