24 de Septiembre de 2026
Economía / 24-09-2026

“Hay días que los locales no abren caja”: preocupación entre los comerciantes de Flores por la caída del consumo





El dueño de una galería de 16 locales contó cómo impacta la menor circulación de compradores y las dificultades para afrontar alquileres, salarios y servicios.

El tradicional polo comercial e indumentario del barrio de Flores atraviesa un complejo escenario económico marcado por una abrupta retracción en los niveles de consumo y una visible disminución en el tránsito de peatones. En la emblemática zona de la Avenida Avellaneda y sus calles aledañas, los comerciantes expresan un estado de alerta generalizado frente a la imposibilidad de sostener las estructuras operativas básicas de sus establecimientos comerciales.

La crudeza del panorama fue reflejada de primera mano por el propietario de una céntrica galería comercial del barrio que alberga 16 establecimientos. Según su testimonio, la baja en la afluencia de público ha llegado a niveles críticos donde "hay días en los que varios locales directamente no abren caja", una situación atípica para un centro de ventas que históricamente se caracterizó por su rotación constante y su dinamismo tanto mayorista como minorista.

La contracción del poder adquisitivo de los consumidores de la Ciudad y el Gran Buenos Aires, sumada a la drástica reducción de los micros de compras procedentes de distintas provincias del interior, terminó por erosionar el volumen de facturación diario. Esta merma directa en los ingresos cotidianos coloca a los puesteros y pequeños comerciantes ante un dilema financiero estructural al momento de cubrir los costos fijos inherentes a la actividad.

Entre las mayores complicaciones que enfrentan los comerciantes se destacan los ajustados costos de los contratos de alquiler, los cuales fueron pactados bajo expectativas de ventas superiores a las actuales. A esta carga inmobiliaria se le añade la constante presión salarial para mantener a los empleados registrados y los sustanciales incrementos tarifarios en los servicios públicos, como la energía eléctrica, insumo indispensable para la iluminación de vidrieras y galerías.

Frente a este contexto, el fenómeno de las persianas bajas comenzó a ser una postal cada vez más recurrente en el entramado comercial de Flores. Muchos inquilinos han optado por rescindir sus contratos de manera anticipada al no lograr cubrir ni siquiera los gastos operativos mínimos, provocando una paulatina desocupación de locales y galerías que en otros tiempos contaban con listas de espera para ser alquilados.

Los referentes y dueños de locales del sector textil coinciden en que la supervivencia del rubro dependerá de una reactivación del consumo interno y de una flexibilización en los costos de mantenimiento. Mientras aguardan señales de recuperación económica, los comerciantes intentan implementar descuentos agresivos, facilidades de pago e intensificar la venta a través de plataformas digitales para intentar contrarrestar la sequía de ventas en los mostratorios presenciales.

Diseño: Eplaxo