El cierre de septiembre arroja señales de alerta para el equipo económico a raíz de la reaparición de presiones financieras y dinámicas inflacionarias que amenazan la calma de los meses previos. El índice de riesgo país perforó al alza la barrera de los 600 puntos básicos, reflejando un marcado deterioro en la cotización de los bonos soberanos argentinos y una mayor cautela por parte de los inversores internacionales respecto a la capacidad de pago de los compromisos externos de la deuda.
La tensión en los mercados financieros coincide con una reaceleración indeseada en las góndolas de los supermercados y comercios de cercanía. De acuerdo con los relevamientos de alta frecuencia que efectúan consultoras privadas, el rubro de alimentos y bebidas experimentó una marcada remarcación de precios durante las últimas semanas, impulsado fundamentalmente por los incrementos en productos frescos, lácteos y derivados de la carne, presionando la canasta básica.
El escenario económico para el último tramo del año comienza a tornarse más complejo de lo previsto inicialmente por el Gobierno. El repunte inflacionario en bienes de primera necesidad amenaza con erosionar la paulatina recuperación del salario real, impactando de manera directa en el consumo masivo y complicando las proyecciones de inflación mensual fijadas por el Ministerio de Economía.
A los factores macroeconómicos se suma el paulatino incremento de la incertidumbre política a medida que el horizonte del año electoral comienza a acercarse. Las crecientes fricciones en el Congreso de la Nación para el tratamiento de proyectos de ley estructurales y los debates en torno al Presupuesto nacional generan dudas entre las consultoras y los operadores de mercado respecto a la sostenibilidad del rigor fiscal a mediano plazo.
Frente a esta coyuntura, las autoridades monetarias y el Gabinete buscan transmitir señales de firmeza y ratificaron que mantendrán inalterables los anclas del programa, con eje en el déficit cero y la restricción en la emisión. Sin embargo, en el Palacio de Hacienda reconocen que la persistencia de las tensiones financieras limita la holgura del Central para acumular reservas internacionales al ritmo deseado.
Las próximas semanas resultarán determinantes para evaluar si los sobresaltos de fin de septiembre responden a un reacomodamiento estacional o si marcan el inicio de una etapa de mayor volatilidad económica. El desafío para la administración nacional consistirá en contener el avance de los precios sin frenar los frágiles brotes verdes detectados en la actividad económica general.