La semana pasada el Gobierno de Javier Milei anunció la disolución del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA), una empresa estatal encargada de la planificación y ejecución de obras de infraestructura hídrica y sanitaria en todo el país.
El ENOHSA también tenía como función la supervisión de la calidad del agua potable y los servicios de saneamiento, lo que generaba un impacto directo en la salud pública. Sin embargo, desde el Gobierno argumentan que su cierre responde a la necesidad de mayor control del gasto público. Según fuentes oficiales, el ente se encontraba operando de manera autónoma y sin un control riguroso sobre sus finanzas, lo que motivó la decisión.
Es necesario destacar que a diferencia de otros entes estatales desde la creación del Enohsa se han ejecutado obras de saneamiento importantísimas en las cuencas más densamente pobladas del Rio Reconquista y del Matanza - Riachuelo. En las últimas décadas su presencia como Organismo Ejecutor se ha visualizado en resultados a lo largo y a lo ancho de todo el Territorio Nacional. Es de esperar que la gestión no desaparezca y que sea redireccionada o transformada dentro de las áreas que tienen incumbencia en estos temas y son de profunda relevancia para toda la sociedad.