18 de Abril de 2026
Historias de Viernes / 16-01-2026

Historias de Viernes: Pedro Bohórquez, el español que se hizo pasar por Inca y engañó a medio continente





Desde su nacimiento en Sevilla hasta su coronación como “Inca Hualpa” por los calchaquíes, la vida de Bohórquez fue una trama de engaños, ambiciones y rebeliones que terminó en la horca en Lima.

Pedro Bohórquez nació en Arahal, Sevilla, en 1602, bajo el nombre de Pedro Chamijo. De origen humilde y probablemente morisco, se formó en Cádiz gracias a los jesuitas, quienes le enseñaron a leer y escribir. Esa educación básica le permitió desarrollar una habilidad que sería clave en su vida: la capacidad de convencer y manipular a través de la palabra. Con un espíritu inquieto y ambicioso, decidió cruzar el Atlántico en busca de fortuna en el Virreinato del Perú, donde pronto se convirtió en un aventurero errante.

En América intentó múltiples oficios: comerciante, buscador de minas, explorador. Ninguno prosperó. Su vida estuvo marcada por fracasos económicos y disputas con las autoridades coloniales. Sin embargo, Bohórquez nunca abandonó su ambición de alcanzar poder y riqueza. Fue en ese contexto que ideó su mayor farsa: presentarse como descendiente directo de los incas, una identidad que le permitiría ganarse la confianza de los pueblos originarios y, al mismo tiempo, obtener reconocimiento de los españoles.

Hacia 1656, en el noroeste argentino, Bohórquez se presentó ante los pueblos calchaquíes como “Inca Hualpa”. Con un discurso convincente y una puesta en escena cuidadosamente elaborada, logró que lo coronaran como líder legítimo. Los calchaquíes, que buscaban un referente para resistir la dominación española, lo aceptaron como su Inca. La audacia de Bohórquez fue tal que incluso algunos clérigos y funcionarios coloniales lo reconocieron como mediador, creyendo que su figura podía servir para pacificar la región.

La coronación de Bohórquez no fue un gesto simbólico: se tradujo en hechos concretos. Bajo su liderazgo, los calchaquíes intensificaron las rebeliones contra los españoles, prolongando las llamadas Guerras Calchaquíes. Bohórquez alentó la resistencia indígena y se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades coloniales. Su carisma y capacidad de persuasión lo transformaron en un personaje central de la política regional, aunque todo se sostenía sobre una mentira.

Con el tiempo, la farsa comenzó a desmoronarse. Las autoridades coloniales descubrieron que Bohórquez no tenía ningún vínculo con la nobleza incaica y que había manipulado tanto a indígenas como a españoles para obtener poder. La rebelión que había impulsado terminó debilitada y él fue capturado. Trasladado a Lima, enfrentó un juicio por traición y sedición, donde se expuso la magnitud de su engaño.

El 3 de enero de 1667, Pedro Bohórquez fue ejecutado en Lima. Su muerte puso fin a una de las historias más insólitas de la América colonial. El aventurero que había logrado coronarse Inca y liderar rebeliones terminó en la horca, convertido en símbolo de la ambición desmedida y la picaresca.

A pesar de su trágico final, la figura de Bohórquez trascendió. Su historia se convirtió en un ejemplo de cómo la astucia individual podía desafiar estructuras de poder en un continente marcado por la conquista y la resistencia indígena. Para los pueblos calchaquíes, su figura quedó asociada a un momento de lucha y esperanza, aunque luego se revelara como un impostor.

Hoy, Pedro Bohórquez es recordado como el “falso Inca”, un personaje que encarna las tensiones de la época colonial: la ambición de los aventureros europeos, la necesidad de liderazgo de los pueblos originarios y la fragilidad del poder imperial frente a la astucia de un hombre. Su vida, mezcla de engaño y tragedia, sigue siendo una de las historias más fascinantes de la historia argentina y latinoamericana.

Diseño: Eplaxo